Aprender del pasado para construir el futuro
O cómo la historia nos explica cuáles serán los raíles para los avances de la IA, y qué cosas son ya una realidad.
Hola! 👋
Hoy, te voy a contar una historia fascinante que lo mismo no conoces y por qué deberías, porque puede cambiar la forma en que ves algunas cosas que están sucediendo hoy.
Como siempre, puedes leerme o, si prefieres, te lo cuento de viva voz.
Un poco de historia
Era 1969 cuando un puñado de ingenieros (gente lista que hace cosas) contratados principalmente por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, estaban trabajando en conseguir que ordenadores diferentes pudieran compartir información entre ellos.
Ahora suena de lo más normal, pero que hoy tu Thermomix se conecte a internet y veas las recetas en su pantalla, no sería posible sin lo que hizo esta gente, pero no quiero adelantarme. 🤞
Lo que construyeron para que las máquinas pudieran conectarse y comunicarse, se llamó “protocolo TCP/IP”.
Por si pensabas que TCP/IP era un robot de Star Wars, este protocolo es un conjunto de reglas compartidas que marcan cómo se dividen los datos para que puedan ser mandados (por ejemplo, una imagen), cómo viajan, cómo se reensamblan y cómo se confirma que se recibieron bien. 😮
Esto, que parece algo sin importancia y que permitía conectarse a cuatro ordenadores, no parecía una revolución para el común de los mortales.
Lo que esos ingenieros no sabían (no podían saber), es que estaban poniendo los raíles de algo tan gordo como lo que hoy llamamos internet.
Que ese protocolo, pensado para conectar equipos en universidades de California, acabaría siendo la base sobre la que después correrían los emails, el streaming, el ecommerce, los vídeos de memes de tu cuñado en el WhatsApp familiar y, sí, también las neveras conectadas que nadie pidió pero que existen. 🤷🏻♂️
Los raíles estaban creados y gracias a ello, el resto cogió inercia.
Y no son los únicos raíles que conforman la realidad de hoy. Seguro te suena el término API (Interfaz de Programación de Aplicaciones), aunque no domines lo que es.
Básicamente, es otra “pequeña cosa” que se creó hace tiempo y que ha cambiado la forma en la que se programa o se crean productos digitales. Empezaron hace décadas como bibliotecas que usaban los programas como una pieza interna, pero fueron evolucionando hasta convertirse en una especie de conectores o enchufes que permiten conectarse a unos programas con otros.
A día de hoy, son una de las bases del desarrollo de software moderno y descentralizado y los railes de modelos como, por poner un ejemplo, la banca abierta, donde bancos pueden compartir sus datos.
La foto
Ya tenemos (simplificando una barbaridad), los raíles para que se comuniquen las máquinas que dieron lugar a internet y para que se comuniquen los programas, que ha sentado las bases (junto con otras innovaciones) a la computación en la nube, las aplicaciones distribuidas… y un sinfín de temas técnicos que, conozcamos o no, impactan en nuestras vidas de una forma diaria.
Ahora bien.
Si llevas un tiempo siguiéndome, sabes que tengo una relación de amor-odio con la IA. No porque no entienda que es una revolución sin igual, sino porque (aparte de incertidumbre y catastrofismo), a veces no puedo con todo el ruido y el humo que se levanta alrededor 😅
Ojo, que me apasiona el tema.
Pero el nivel de humo hace que haya días que alguien saca el tema y me apetece salir de la sala. Pero bueno.
Cómo hemos enfocado esa sobre-estimulación y humo
Más allá del humo, el nivel de avance está siendo frenético y como gestor de mi propia empresa y responsable del trabajo de mi equipo, de nuestro posicionamiento y capacidades en el mercado… he tenido que reflexionar y posicionarme ante todo esto.
Con este contexto, tras esta reflexión, tomé una decisión estratégica en Bisiesto: ser reactivos.
No significa meter la cabeza bajo la tierra como una avestruz, ni mantenernos al margen. Significa que no necesitamos (porque no creo que marque la diferencia) ser los primeros o ir a la vanguardia “por defecto”.
¿Qué ha significado esto durante estos, diría, dos años?
Ir probando cosas, animar a las personas que forman parte de Bisiesto a que usen herramientas de IA y compartan lo aprendido, crear el hábito de estar “al día” sin que el ruido nos aplaste: ver videos, probar herramientas de vez en cuando, estar abiertos…
Lo que viene siendo avanzar a nuestro ritmo.
Creo que fue la decisión correcta porque nos permite no estar como pollo sin cabeza, y que cuando hay algo concreto a lo que prestar atención, estemos ahí para verlo y con capacidad para entenderlo.
Ya hay algunos nuevos raíles que podemos transitar
Y, en este punto estamos cuando hemos visto algo importante. Hace no tanto, mi cerebro hizo un par de conexiones que me han dado bastante que pensar.
A lo mejor esto te suena.
Cada vez se escucha más el término “MCP” (o Model Context Protocol).
Son unos protocolos que definen cómo los modelos de IA se conectan (y ghacen cosas) con herramientas, sistemas y otros agentes.
TCP/IP conecta máquinas, las APIS conectan programas… pues estos protocolos MCP, permiten que la IA se conecte e interactúe con diferentes programas.
En suma, otro protocolo que ha surgido hace nada, avalado por Google, Wallmart, Shopify… es el UCP (Universal Commerce Protocol), enfocado a esta misma conexión, pero específicamente con ecommerces.
Y cuando lo empecé a ver en perspectiva lo que significaba la aparición y adopción de estos protocolos, me vino a la cabeza la historia de TCP/IP.
Esos ingenieros de 1969 poniendo raíles sin saber del todo lo qué iba a viajar por ellos.
Los MCPs —y el paradigma de agentes y multiagentes que se construye sobre ellos— me parecen exactamente eso: una capa de infraestructura.
Unas reglas compartidas sobre las que va a crecer (ya esta creciendo!) algo que hoy no acabamos de ver del todo.
No sé dónde vamos, decidí ser reactivo porque tampoco soy un visionario, pero lo que sí ya sabemos es que hay raíles que, ya no son humo.
Y aquí es donde la palabra “reactivo” recupera su significado completo.
Ser reactivo no es estar parado: ser reactivo es estar preparado para reaccionar cuando toca.
Y ahora toca.
Qué significa esto en la práctica
Para nosotros, eso significa que hay que tomar algunas decisiones e iniciativas, que ya estamos liderando (y que te animo a valorar si diriges equipos):
👉 La primera es escuchar y entender los contextos: cada persona del equipo tiene un contexto diferente —un rol, un ritmo, unas herramientas del día a día— y un cambio como este no se puede implantar “en general” sin valorar esos contextos particulares.
👉 La segunda es ponerse en modo didáctico: no todos saben lo mismo, ni necesitan saber lo mismo, ni tienen por qué entender los MCPs ni saberse todas las siglas. Pero sí necesitan tener una base común de conocimiento que les permita navegar este momento sin quedarse atrás y que les permita crecer sobre ellas.
👉 La tercera es construir estructuras de información y progreso compartido: que lo que sabemos no viva solo en la cabeza de quien más ha trasteado con estas herramientas, sino que se comparta, se documente y se convierta en cultura de equipo.
👉 Por último, pero no menos importante. El uso de estas herramientas, caminar estos raíles, tiene condicionantes morales y legales. Sin hablar del impacto en costes. Esto, debemos liderarlo como responsables de nuestras organizaciones para garantizar que se alinean con el marco normativo, y también sobre nuestros principios morales y los valores de nuestra empresa.
Se dice pronto. 😅
Pero es el trabajo que hay.
Si estás en esto, ya sea desde una organización grande, desde un equipo pequeño o desde tu propio proyecto, me encantaría saber qué estás haciendo. Qué te está funcionando, qué te está costando, qué estructura de aprendizaje has montado o intentado montar... Estamos todos aprendiendo.
Toca reaccionar.
Abrazooo 💛
PD. Si te ha resonado, comparte con alguien que creas que le puede venir bien. El karma existe. Al menos el bueno.


